Sísifo en el mundo de las ventas

Céntrate en el proceso y no en el resultado

Una de las mayores dificultades que tienen los vendedores profesionales es sobrellevar la carga psicológica que esta profesión trae implícita: la evaluación constante del rendimiento, el rechazo recurrente, la incertidumbre financiera, las relaciones interpersonales complejas con clientes y jefes, la falta de control sobre las circunstancias, etc.

Es un desgaste continuo que se cobija bajo un mismo paraguas: el cumplimiento de los objetivos. Y que además tiene una ventana temporal claramente marcada: el inicio y el final de mes, de cada mes (y de año tras año). Empieza con todo el objetivo por delante y acaba con el cumplimiento, o no, de dicho objetivo. ¿Te suena, verdad?

Todo sería fenomenal si no fuera porque es un continuo acabar y volver a empezar , así una y otra vez entrando en bucle. Un bucle que te puede hacer plantearte si todo esto merece la pena.

Voy a contarte un cuento que quizás pueda ayudarte a ver este círculo desde otra perspectiva.

Mateo era un joven vendedor que cada mes subía el Monte Objetivo, una montaña muy alta y con gran dificultad técnica. Siempre llevaba consigo una pesada carga de sueños y aspiraciones en su mochila. Los primeros ascensos le fueron muy bien, subía con determinación y lleno de energía. Lo tenía claro, su objetivo era la cima donde esperaba encontrar el reconocimiento y la recompensa financiera.

Pero pasaron los meses, incluso algún año, y Mateo ya había perdido toda esa energía y solía llegar a la cima con una carencia de oxígeno considerable.

Un día que Mateo estaba en pleno ascenso sorteando los obstáculos que se encontraba por el camino, se le apareció de repente un anciano muy sabio que le dijo: «Has elegido un camino muy difícil, joven vendedor. Tu carga es pesada, y las dificultades que afrontas son muchas».

Mateo, con apatía evidente, respondió: «Sé que es complicando, pero estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para llegar a la cima un mes más».

El anciano asintió y continuó: «Tu historia me recuerda a Sísifo, un hombre de la mitología griega que fundó el reino de Corinto. Sísifo, caído en degracia por los dioses, fue conedenado a empujar una pesada roca cuesta arriba por toda la eternidad. Cada vez que estaba a punto de llegar a la cima, la roca rodaba hacia abajo, y él tenía que empezar de nuevo».

Mateo se sintió intrigado por la historia de Sísifo y preguntó: «¿Qué le pasó a Sísifo al final?»

El anciano sonrió y respondió: «Lo interesante de la historia de Sísifo es que, a pesar de su condena, encontró un propósito en su esfuerzo. Aprendió a abrazar el proceso en lugar de obsesionarse con el resultado. En vez de ver su tarea como una carga, la convirtió en su razón de ser. En ese cambio de perspectiva, Sísifo encontró la verdadera liberación y la satisfacción».

Mateo reflexionó sobre las palabras del anciano mientras continuaba subiendo la montaña con su carga. Comprendió que se estaba centrando en exceso en el final del destino y no estaba disfrutando del camino. La montaña se hacía mucho más empinada si solo tenía en mente alcanzar la cumbre, el objetivo. Tenía que encontrar significado en el proceso, disfrutar de cada momento. A medida que avanzaba aprendió a apreciar cada pequeño paso que daba, y eso le dio la motivación necesaria para concluir una longeva carrera profesional de la cual acabó sintiéndose satisfecho y orgulloso.

Y es que centrarte en el proceso y no en el resultado tiene innumerables ventajas:

  • Reduce el estrés y la ansiedad al no preocuparte tanto por el resultado final.
  • Mejora la calidad del trabajo al prestar plena atención a lo que estás haciendo.
  • Aumenta tu satisfacción al ver las tareas realizadas como pequeños logros.
  • Te ayuda a ver los fracasos como oportunidades de aprendizaje.
  • Reduce la presión y esto te ayuda a tener un mejor bienestar emocional.
  • Fortalece las relaciones interpersonales ya que prestas más atención a las personas, tu mente no está centrada solo en el resultado.
  • Mayor sentido de logro personal ya que eres consciente de que estás trabajando de manera constante hacia tus metas.
  • Disfrutarás más de tu profesión, con lo cual evitarás el temido síndrome del Burnout que dicen los sajones, del «quemao» que decimos los castizos.

En definitiva, centrarte en el proceso tiene un gran impacto positivo, te proporciona una mayor satisfacción y además te hace más productivo.

Con esta historia quiero transmitirte el mensaje de no obsesionarte con los objetivos. Sabemos que están ahí, que nos juzgan por ello, pero esa obsesión no te ayudará a conseguirlos, al revés, te representará una carga pesada y sin sentido (como la de Sísifo subiendo la roca por la montaña una y otra vez).

Recuerda que si quieres durar, del camino deberás disfrutar.

PD. Agradecer a mi hermano, filósofo de vocación que no de profesión, haberme dado la idea de utilizar el mito de Sísifo como metáfora en el campo de las ventas.

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