Orgullo de Vendedor

Nunca me había planteado ser vendedor. Yo había estudiado filología inglesa y parecía que mi destino estaba marcado: profesor de inglés. Empecé a dar clases en una academia de inglés de estas modernas en las que un asesor didáctico (léase vendedor puro y duro) “te informa” de todo aquello relacionado con el curso.

Se podría decir que la academia estaba dividida en dos grupos: el didáctico y el de ventas. ¿Quién ganaba más dinero?¿Dónde se producían los ascensos? ¿Quiénes eran los chic@s mimados de los jefes? Sí, lo has adivinado. Yo también lo adiviné, un año más tarde. Me di cuenta que me había equivocado de bando así que empecé a plantearme un cambio, ¿no lo hubieras hecho tú?

Había un problema, yo tenía muchos prejuicios con respecto a la profesión de vendedor.  Veía esa figura como la de un fracasado que había acabado haciendo ese trabajo porque no sabía hacer nada más. Incluso recordaba aquella frase de “es un vendedor de crecepelo” y si tenemos en cuenta que hay muchísimos calvos (yo hoy en día, por ejemplo) pues la asociación acababa siendo nefasta. Además notaba que el nombre de vendedor era, y sigue siendo, portador de connotaciones negativas. ¿Por qué si no se camufla con nombres almibarados como asesor didáctico, ejecutivo de ventas, comercial…? Por otro lado también estaba la inseguridad económica, un pequeño sueldo fijo y un variable que a saber si sería capaz de conseguir.

Tras muchas vueltas y muchos miedos (el cambio acojona, si me permites la expresión) decidí dar el salto, ¿y cuál fue mi sorpresa? que descubrí un mundo maravilloso cargado de ciencia y arte a partes iguales lleno de matices que hacen de esta  profesión un continuo desafío. Me di cuenta que el fracasado hasta la fecha había sido yo no dedicándome desde un principio a esta noble profesión. Aprendí que el vendedor está hecho de otra pasta, que es mentalmente superior al común de los mortales; que es combativo, orgulloso, perseverante, audaz y con una gran capacidad de adaptación. Veinte años más tarde, puedo decir con la cabeza alta que por mis venas corre ORGULLO DE VENDEDOR.

Pulsa aquí si quieres oír la versión narrada

 

 

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10 Comentarios

  1. Yo también venía por formación del mundo de la enseñanza, compartía esa visión funesta del mundo comercial y aquí acabé y me jubilaré dentro de tropecientos años. Tu relato me ha resultado tierno y nostálgico.

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  2. Jejeje yo soy tambien otro calvo y vendedor y desde luego muy orgulloso de mi trabajo, y si, son esas ganas de superar ese 100% de objetivo y el mes siguiente intentar llegar al 102% y sucesivamente, y no perder nunca las ganas se intentar superarse, como dices, somos de otra pasta.

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  3. Hola,
    Gracias por compartir este corto y sincero relato (yo también soy calvo y vendedor) Imparto clases de ventas para grupos de artistas plásticos, diseñadores, creativos. Les ayudo a empatizar con su lado más comercial a desarrollar sus habilidades de venta y presentación. Y tu blog me ha inspirado y confirmado a la vez. No hay absolutamente nada malo con decir: “soy vendedor”. Gracias.

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